Quién vino de verdad

Reservar no es venir.

Marca la asistencia con un QR en la puerta, con un código corto o sin hacer absolutamente nada. Y entérate de quién reserva y falla antes de que se te note en el aforo.

Cuándo vale su pase
−60 MINEMPIEZA+15 MIN
·
Una hora antes
En Pilates se llega pronto. El pase tiene que estar listo cuando va de camino.
·
El QR caduca a los 2 minutos
Y se renueva solo mientras tiene la pantalla abierta. Una captura reenviada por WhatsApp no sirve.
·
Quince minutos después
Pasado ese rato ya no es «llegar»: lo marca la instructora y decide ella.

QR firmado o código cortoMarcado automático al terminarRiesgo de plantón graduado

La diferencia entre plazas vendidas y plazas ocupadas

Una clase con diez reservas y siete personas en la sala no es una clase llena: es una clase en la que tres plazas se quedaron sin nadie y sin nadie a quien ofrecérselas.

Mientras la asistencia no se registra, esa diferencia no existe en ningún sitio. La ocupación que ves en los informes es la de las reservas, tu lista de espera no se entera de que había hueco, y quien falla tres veces seguidas sigue reservando con la misma facilidad que quien no ha faltado nunca.

Y registrarla tiene un problema práctico: casi ningún estudio de Pilates tiene a alguien en recepción a las siete de la mañana. Cualquier sistema que exija un gesto humano en cada clase se abandona en dos semanas.

Cuatro formas, y una de ellas es no hacer nada

Cuatro formas de saber quién vino
01
Enseña su QR
Lo abre en su móvil al llegar. Vosotros lo leéis con la cámara del mostrador.
Y si tenéis Kisi, el escaneo abre la puerta
02
Dice su código
Seis caracteres, para cuando la cámara no coopera: cristal sucio, contraluz, móvil sin batería.
Solo vale dentro de la ventana de su clase
03
Lo marcáis a mano
Desde la lista de asistentes de la clase, como toda la vida.
Siempre disponible
04
No hacéis nada
Si confías en que quien reserva viene, al terminar la clase se marca sola.
Para estudios sin mostrador

La cuarta es la que más se usa en estudios pequeños: no hay nadie en recepción a las 7 de la mañana. Y se marca cuando la clase TERMINA, no al reservar — si no, bastaría con reservar y no ir para seguir sumando racha.

La cuarta merece un párrafo porque es la que resuelve el problema de arriba. Si activas el modo sin check-in, quien reservó y no canceló cuenta como asistida cuando la clase termina — no cuando reserva. La diferencia no es cosmética: marcarla al reservar rompería la cancelación normal y permitiría sumar racha y recompensas sin pisar la sala nunca.

Y el modo automático no pisa lo que ya hayáis marcado a mano: si alguien puso «no asistió» desde la lista de asistentes, esa reserva se queda como está.

El pase: por qué caduca

Cuando sí hay alguien leyendo, la alumna enseña un QR desde su móvil. Ese código va firmado y caduca a los dos minutos, renovándose solo mientras tiene la pantalla abierta.

No es exceso de celo. En los estudios que tienen la cerradura conectada, escanear el pase abre la puerta: sin caducidad, una captura de pantalla reenviada por WhatsApp daría acceso al local. Dos minutos deja esa captura inservible antes de que llegue a ningún sitio.

El código corto no caduca
Seis caracteres para cuando la cámara falla. No rota, porque un código que cambia mientras la instructora lo teclea es un código que no se usa — pero solo sirve dentro de la ventana de su clase y desde una sesión del estudio.
Enseñarlo no marca nada
Marcar la asistencia lo hace el estudio al leerlo, nunca la alumna desde su móvil. La asistencia da recompensas, y lo que da algo no puede otorgárselo quien lo recibe.

Quién falla, y cuánto de eso importa

Con la asistencia registrada aparece la pregunta útil: ¿de quién puedo fiarme cuando reserva? No se responde con un contador de plantones, porque un contador trata igual a quien falló tres de cuatro veces la semana pasada y a quien falló tres de cuarenta hace tres meses.

Quién es probable que no aparezca
Falló 3 de 4 veces, la semana pasadaRiesgo alto
Falló 3 de 40, hace tres mesesRiesgo bajo
Falló 1 de 1, es nuevaRiesgo bajo
Canceló a tiempo 5 vecesNo cuenta
La tercera fila es la que más cuesta acertar y la que más importa: una de una no es un 100 % de riesgo. Un sistema que lo trate así señala a media clase la primera semana y nadie vuelve a mirarlo.

Los porcentajes son ilustrativos; las tres reglas que los separan no lo son. Un plantón de ayer pesa el doble que uno de hace 45 días, cancelar a tiempo nunca cuenta como plantón, y con pocos datos el resultado se acerca a la media del estudio en vez de dispararse.

Este dato no castiga a nadie por su cuenta: alimenta los avisos del sistema y te sirve para decidir. Si quieres que además tenga consecuencias —perder la sesión, un cargo—, eso se configura aparte, en cancelaciones y no-shows.

Lo que no vas a encontrar aquí

No hay pantalla de kiosko en tablet
La que ficha es la persona del mostrador leyendo un pase, no la alumna en un iPad de la entrada. Si tu operativa depende de que la gente fiche sola al entrar, esto no la cubre hoy — y es mejor saberlo antes que descubrirlo el primer lunes.

Tampoco es un control de accesos completo: la apertura de puerta funciona a través de una cerradura conectada de terceros, no de un lector propio. Y la asistencia registrada tampoco es un control horario de tu equipo — las horas de las instructoras salen de las clases impartidas, en gestión de instructoras.

Preguntas frecuentes

Lo que hace con esta información el resto del producto —ocupación real, retención, margen por clase— está en informes y rentabilidad.

Empieza sin escanear nada

Deja el marcado automático puesto y añade el pase el día que tengas a alguien en la puerta.

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