El aforo de un estudio de Pilates no es un número
En un gimnasio, una clase de veinte plazas son veinte plazas. En un estudio de reformer, son diez máquinas — y si una se rompe el martes, esa semana son nueve.
La mayoría del software de gestión de clases viene del mundo del fitness generalista y modela la capacidad como un entero suelto. Funciona hasta el día en que hay una avería, y entonces alguien tiene que acordarse de bajar el aforo en cada una de las clases afectadas — y de volver a subirlo cuando el técnico pase.
Casi nadie se acuerda de lo segundo. El resultado es un estudio que vende nueve plazas durante meses porque nunca restauró el aforo.
Cómo se calcula la capacidad de verdad
La sala tiene su aforo y, si quieres, su mapa de puestos: cada reformer con su número, su posición en la rejilla y su tipo. Una avería no se apunta en una clase: se apunta en la máquina, con las fechas que ocupa.
Que la avería pueda no tener fecha de fin es deliberado. Cuando se rompe un reformer casi nunca sabes cuándo vuelve, y obligarte a inventar una fecha es la vía rápida a que el aforo se restaure solo antes de tiempo.
Series: montar un trimestre sin montarlo clase a clase
El horario de un estudio es, en su mayor parte, el mismo cada semana. Una serie define la clase una vez y genera todas sus sesiones; a partir de ahí lo interesante es cómo se edita.
Editar una serie toca muchas filas a la vez, así que ocurre como una sola operación: o cambian todas o no cambia ninguna. Es la diferencia entre reprogramar un trimestre y quedarte con medio trimestre movido y medio no.
Lo que usas cada día
Con qué se conecta
El calendario no es una pantalla aislada; es de donde salen los datos del resto del producto:
- La capacidad real es la que ven las alumnas al reservar, y la que decide cuándo entra la lista de espera.
- Quién da cada clase alimenta el motor de sustituciones y el cómputo de horas de tu equipo.
- Las clases pasadas son el historial con el que se sabe quién ha dado antes cada tipo de clase.
