Muchos estudios ponen el mismo precio al mat y al reformer, o lo dejan a ojo. Es uno de los errores que más silenciosamente drena la rentabilidad: son dos negocios distintos bajo el mismo techo, con costes y límites de plazas muy diferentes.
Esta guía explica cómo pensar el precio de cada formato — y cómo proteger ese precio de los huecos vacíos, que es donde de verdad se pierde el dinero.
Por qué reformer y mat no cuestan lo mismo
El mat escala con el espacio: si cabe una esterilla más, entra una alumna más casi sin coste añadido. El reformer está limitado por las máquinas: el aforo queda fijado el día que firmas el alquiler y compras el equipo. Cada plaza de reformer carga con más coste — máquina, mantenimiento, un ratio instructora/alumna más bajo — y suele tener más demanda que oferta.
Conclusión práctica: el reformer debe costar notablemente más que el mat, y la diferencia debe ser deliberada, no un redondeo. (Si necesitas la definición exacta de pilates reformer, la tienes en el glosario.)
Si tu reformer y tu mat cuestan lo mismo, o estás dejando dinero en el reformer, o estás espantando alumnas del mat. Casi nunca es el precio correcto para ambos.
Calcula el coste real de una plaza
Antes de fijar precio, necesitas saber cuánto te cuesta ofrecer una plaza en una clase. Suma el coste de la instructora por clase, el prorrateo de alquiler y suministros, el mantenimiento del equipo y divídelo entre las plazas reales de esa clase. Ese es tu suelo: por debajo, pierdes dinero llenando.
Cifras de ejemplo para ilustrar el método. Calcula las tuyas con tus costes y aforos reales.
Cómo estructurar tus precios y bonos
Con el suelo claro, construye hacia arriba. Lo habitual funciona en tres niveles, y cada uno debe reflejar la diferencia entre formatos:
El bono mensual premia la recurrencia y te da ingresos previsibles; la clase suelta es la más cara por sesión (paga la flexibilidad). Y el reformer siempre por encima del mat en cada nivel.
Protege ese precio de los huecos vacíos
Aquí está el dinero que casi nadie cuenta: una plaza de reformer vacía en una clase reservada es ingreso que no recuperas jamás. Puedes tener el precio perfecto y aun así perder si las cancelaciones de última hora dejan huecos sin llenar.
Tres defensas que funcionan juntas:
Un buen software aplica estas tres reglas solo. Tú fijas la política una vez; el sistema la ejecuta en cada clase.